La luna
De niña tuve a la luna en la almohada. Ella entraba por la ventana y me acunaba.
De jovencita, cuando volvía y oscurecía, la blanca estampa me acompañaba.
Su magnetismo me arrastra.
Me escucho. Sí. Lo hago en el silencio. Cuando leo y cuando pienso; cuando pierdo el hilo de lo que leo o siento. Mi mente funciona así. N...
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