Dicen de la primavera, pero mis mejores juegos de amor se dieron en otoño.
El amor llamó a mi puerta en esos días oscurecidos en la tarde y con el suelo mojado en las calles.
Me escucho. Sí. Lo hago en el silencio. Cuando leo y cuando pienso; cuando pierdo el hilo de lo que leo o siento. Mi mente funciona así. N...
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