Cuando te sumerges en la vida, en ella estableces la partida.
Arrastras en tu desaire el quejido, el silencio, la pausa, tu temple, agobio y trance.
Apartas de ti aquello pesado y torcido, evitando la trama enredada en la encrucijada.
El amor, un eco lejano, una voz, una palabra engarzada, un silencio atravesado, un eco. El amor. Eso. Lo que siento. Lo que sigo. Lo q...
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