Cuando te sumerges en la vida, en ella estableces la partida.
Arrastras en tu desaire el quejido, el silencio, la pausa, tu temple, agobio y trance.
Apartas de ti aquello pesado y torcido, evitando la trama enredada en la encrucijada.
Me escucho. Sí. Lo hago en el silencio. Cuando leo y cuando pienso; cuando pierdo el hilo de lo que leo o siento. Mi mente funciona así. N...
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